Nuestro objetivo como docentes, madres, padres y/o cuidadores, es guiar y acompañar a nuestros pequeños durante su crecimiento y, a la vez, entregarles las herramientas necesarias para que puedan enfrentar diferentes situaciones que se les presenten a futuro. Pero, cómo lograrlo sin que nuestros hijos pierdan su lado lúdico, divertido y, además, que disfruten de manera placentera el adquirir nuevos conocimientos. Para responder esta interrogante analizaremos en este artículo la importancia del juego en el aprendizaje pre-escolar.
El juego para nuestras niñas y niños es básico en sus vidas, ya que jugando son capaces de desarrollar competencias clave. Gracias a su carácter lúdico y dinámico permite un desarrollo íntegro y de aprendizaje. Cuando nos referimos a un desarrollo íntegro, estamos hablando de las habilidades sociales, psicomotoras (movimientos), cognitivas y afectivo emocionales que alcanzan nuestros hijos en sus etapas de crecimiento.
El juego atrae de manera innata a los pequeños, los llama a divertirse, explorar, experimentar y disfrutar de su independencia. Además, estimula su desarrollo motor grueso y fino, dándole movilidad a sus extremidades, ya que el juego es parte de la fuerza motivadora para realizar una acción específica.
Este tipo de juego puede ser, sensorial, matemático, cultural, lingüístico y/o acciones prácticas para la vida. En los cuales, los niños se involucran en un mundo imaginario y lleno de descubrimientos. Haciendo uso de sus sentidos, movimientos corporales, destrezas de razonamiento y en muchos casos, imitación de sucesos vividos en su realidad junto a sus familiares, sus pares y/o a lo observado en programas de televisión.
Participación de los adultos en el juego
Constantemente, los menores se sienten atraídos y motivados por los juegos. Es entonces cuando los adultos debemos aprovechar este recurso didáctico, alentándolos y orientando esta situación, dando paso a experimentar con diferentes materiales, fomentando un clima agradable para los que participen del juego y, a la vez, para que los niños se manejen de manera autónoma y libre, capaces de elegir lo que quieren y expresar lo que sienten en esos momentos.
La participación de adultos en situaciones de juego es ideal para orientar, dar ideas, animar a los pequeños, es realmente importante intervenir y ser parte de estos juegos con nuestros hijos, ya que se generan lazos afectivos entre ambos. Tanto la persona adulta como el menor descubren nuevos ámbitos.
Por ejemplo, padres y docentes observan y presencian los gustos de los pequeños, cómo actúan en situaciones de juegos, qué ocurre si se enojan, no les resulta lo que desean o, al contrario, cómo actúan frente al éxito. Por otra parte, los niños llaman la atención de quienes los cuidan, demostrando su ingenio e imaginación. Esto, finalmente, logra en los pequeños confianza y seguridad en su actuar.
Conclusión
Por todo lo anterior, debemos recordar siempre la importancia del juego en el aprendizaje pre-escolar. Si deseamos que los pequeños sean en un futuro personas capaces de decidir por lo que quieren, tengan autonomía e independencia para realizar diferentes tipos de actividades en su diario vivir, sin dejar de lado el entender y expresar sus emociones. Es nuestra labor involucrarnos en su mundo, en sus espacios de juegos, comprendiendo las diferentes maneras en que se expresa, ya sean estas emociones y/o movimientos.
Fernanda Seguel
Profesora diferencial, especialista en dificultades del lenguaje